En 1924 Agustí Agut junto y su esposa Paquita fundan en una antigua taberna lo que más tarde sería la Fonda Restaurante Agut, dedicada en aquel entonces a dar servicio al personal del cercano puerto.

Más tarde, durante los oscuros años de la guerra civil y la posguerra, el restaurante siguió atendiendo a su fiel clientela incluso a puerta cerrada.

En las décadas de  1950 y 1960, y con la colaboración de su yerno Josep Castellví, gozó de un gran renombre cuando la intelectualidad catalana y el mundo artístico hallaron en él su rincón; prueba de ello son los numerosos cuadros que cuelgan de sus paredes, fruto del intercambio de jovenes pintores catalanes de la época, quienes cedían su obra a cambio de cenas entre amigos.

Hoy en día y tras una cuidadosa rehabilitación en el año 2001, L'Agut sigue ofreciendo la cocina tradicional catalana de siempre con pequeños toques de cocina de mercado. Eso si, en el ambiente bohemio y acogedor que siempre lo ha caracterizado.

50 años después las pinturas siguen en su lugar observando el paso del tiempo.